CUANDO UN AMIGO SE VA
Me pareció apropiado el título,
porque refleja lo que sentimos o pensamos los que permanecemos en este tránsito
terrenal, frente a la realidad que confrontamos “Cuando un amigo se va”.
Además, como correspondía,
el título de esta reflexión es el título de una canción, compuesta e
interpretada por el compositor y canta-autor argentino Alberto Cortez, escrita
en el año 1969.
No tengo la más mínima duda
que era una de esas tantas que tenía en su tableta y en la que almacenaba miles
y miles de canciones de todos los tiempos, con las cuales amenizaba nuestros
fraternales encuentros.
Así es, muy tristemente, se
nos fue prematuramente, nuestro muy querido amigo el Dr. Jorge Villalobos Marín,
con quien a lo largo de muchos años tuvimos la fortuna de compartir,
innumerables momentos llenos de afecto genuino y cariño verdadero.
Como olvidar nuestras incontables sesiones alrededor de las cartas, que tanto nos gustaban, siempre acompañadas por una buena música, y, en su caso, por un buen tabaco que disfrutaba plenamente. Su carácter bondadoso, su sentido del humor, sus ocurrencias, e incluso sus trampas en el juego, era todo aquello que formaba parte de lo que siempre decía “venimos a divertirnos y pasar un buen rato en familia, no debemos tomarlo tan en serio.”
Como profesional de la
medicina, a la que dedicó buena parte de su vida, siendo conocida su permanente
disposición a ayudar a aquel que lo necesitaba o requería, independientemente de cualquier
circunstancia.
Hoy quise hacer un alto en
lo que ha representado mi rutina de escribir sobre diferentes tópicos, para
recordarle y rendirle este humilde , pero sentido recuerdo a quien en vida
fuera , por qué no decirlo, un gran ser humano.
Te nos fuiste muy rápido
Jorge, el Señor te llamó a su lado mucho antes de lo que pudiéramos haber
imaginado. Me causa mucha pena tener que dedicarte estas últimas palabras, pero
debo decirte que todos lo que te rodeamos, tu familia y tus amigos, disfrutamos
todos de tu felicidad, siempre fuiste un gran ejemplo y lo dejaste todo en el
juego de la vida. Te recordaremos siempre con profundo cariño y con la sonrisa
que siempre nos supiste regalar.
No podría concluir esta
breve nota, sin parafrasear algunas estrofas de la canción que da el título a
la misma, y que reflejan cabalmente nuestro sentir en estos momentos de pesar:
cuándo un amigo se va
queda un espacio vacío
que no lo puede llenar
la llegada de otro amigo
cuándo un amigo se va
queda un tizón encendido
que no se puede apagar
ni con las aguas de un río
cuándo un amigo se va
una estrella se ha perdido
la que ilumina el lugar
donde hay un niño dormido
cuándo un amigo se va
galopando su destino
empieza el alma a vibrar
porque se llena de frío
No quisiera terminar esta reflexión sin pedirle a Dios,
nuestro Señor, tal y como lo escribiera el teólogo Norteamericano Reinhold
Niebuhr:
God, grant me the
serenity to accept the things I cannot change, the courage to change the things
I can, and the wisdom to know the difference.
Agosto 2, 2016
FPP
No comments:
Post a Comment