FILOSOFIA DE LA VIDA
Que
el título no les asuste como para que no se atrevan a leer. No piensen que este
servidor ahora quiere dar lecciones de filosofía. No, por el contrario de lo
que se trata es de abordar un poco el hecho de que todos los seres humanos, de
alguna manera, somos filósofos respecto a nuestra propia vida.
En
efecto, aunque algunos no se percaten de ello, todos tenemos una filosofía
propia de vida. Que entendemos por eso? Particularmente la entiendo como todos
aquellos valores o principios que hemos escogido como guía para nuestro desarrollo personal y profesional. Son todas
esas cosas que originalmente aprendimos en casa con nuestros padres, con la educación
de hogar que recibimos, con lo que nos enseñaron desde pequeños y que fuimos
asimilando, sin darnos cuenta, y que almacenamos en el disco duro de nuestra
propia inconciencia; para que con el devenir del tiempo fuesen aflorando, y
convertirlos en propios, y a través de ellos ir forjando nuestra personalidad y
nuestra propia manera de vivir la vida. En otras palabras es la filosofía que
escogimos para nuestra vida.
Sobre
que pilares o bases fundamentamos nuestra vida? Lo hacemos sobre aquellas que
hemos ido construyendo a través del tiempo y a medida que crecemos y maduramos.
Es un constante aprendizaje que encuentra su fundamento en todas esas pequeñas cosas que ha ido delineando
nuestro sentir, y nuestro parecer sobre los aspectos más fundamentales de la
vida humana y sobre los cuales vamos a regir nuestras vidas.
Nuestros
padres sembraron las semillas de lo que consideraron debían ser los valores
sobre los cuales pretendían educar a sus hijos, valores muy básicos pero
esenciales para todo ser humano. Quien nos enseñó la honestidad? Quien nos enseñó
que había que ser generoso, caritativo y bondadoso? Quien nos enseñó la ética
del estudio y del trabajo? Quien nos enseñó el sentido de la responsabilidad
con uno mismo, y sobre todo con los demás? Quien nos enseñó lo que es ser
solidario y respetuoso, educado y atento? Quien nos enseñó la importancia de
ser humilde?; serían interminables las cosas por mencionar, pero, en fin,
fueron nuestros padres quienes sembraron esas herramientas que , de alguna
manera, hemos aprendido y hemos hecho propias, para nuestro personal desarrollo
y comportamiento en sociedad.
Es
como un círculo que nunca se cierra; nos ha correspondido como padres educar y
forjar a nuestros hijos dentro de los mismos valores y principios que han
regido nuestras vidas, para que ellos a su vez decidan cuáles de ellos quieren
tomar para regir sus propias vidas, es decir, para desarrollar su propia
filosofía de vida.
Esas
son las cosas que le dan sentido a la existencia, de otra manera es casi como
pensar que nuestro tránsito terrenal no es más que un vacío, y que nada queda
de tu paso por este mundo. Por el contrario, si queda, y mucho, queda lo que de
alguna forma dejas como legado a tus hijos y nietos, queda el ejemplo que
dejaste si llevaste una vida regida por los valores y principios fundamentales que
decidiste para regir tu vida, y que supiste transmitir a tus hijos, para que el
círculo continue, y nunca se cierre.
La
conceptualización de una filosofía de vida tiene un basamento fundamental en la
familia, y ese será otro tema que no es objeto de esta reflexión; pero de allí
el origen de la necesaria diseminación de esos valores fundamentales por los
cuales tenemos la obligación moral, no solo de aprehenderlos para nosotros
mismos, sino para transmitirlos a venideras generaciones.
Creo
que vivir de la mejor manera posible es muy importante; para ello requerimos
que nuestra vida objetivamente se exprese en vivir de una manera virtuosa, es
decir, con apego a una serie de valores universales intrínsecamente buenos, y
alejados de aquellos que podríamos llamar antivalores. Muy importante en todo
este proceso es que como seres humanos necesitamos sentirnos útiles, y así de
esa manera asegurarnos que nuestro tránsito ha valido la pena.
En
síntesis, de lo que se trata es de convertirse en un factor de cambio, que
camina junto a un indetenible proceso evolutivo, que contribuye y participa, en la medida de
las posibilidades de cada quien, para el mejoramiento y preservación de la raza
humana. Para ello debemos desarrollar nuestras propias consciencias y todo
nuestro potencial, para que en nuestra propia evolución podamos convertirnos en
unos mejores seres humanos.
Agosto
5, 2016
FPP
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