RECORDANDO A MI VIEJA
Así
solíamos decirle, “Hola Vieja”, y ella ni se inmutaba. Ella sabía que esa era
la manera coloquial con que sus hijos solían expresarle el profundo amor y
respeto que le profesábamos.
Hoy
estuvieras cumpliendo 85 años, pero ya hace 16 que Dios decidió llevarte a su
seno, desde donde vigilas con tu eterno amor de madre la vida de tus hijos y de
tus nietos que tanto amaste.
Hoy
he considerado propicia la ocasión para dedicarte estas líneas, y a través de
tu recuerdo y de tu vida ejemplar, referirme a esos seres maravillosos que son
las madres.
A través
de los tiempos, de la historia, de las diferentes culturas, religiones y razas
del mundo, la mujer ha representado siempre la fecundidad y con ello la
permanencia del género humano sobre la tierra. Sin la existencia de la mujer no
se hubiera podido lograr y consolidar el crecimiento y desarrollo de la
humanidad. La ternura, la abnegación, el sacrificio, el amor de una madre no
son comparables con nada, pues son valores intrínsecos en su condición de mujer.
En
estos tiempos de dificultades y de profundas transformaciones en todos los
ámbitos y entornos, sean estos sociales, políticos, económicos o familiares, es
relevante destacar el rol que las madres desempeñan, y que cumplen con notable
eficiencia y capacidad.
Ya
sea como madres per se, como amas de casa, como líderes en su comunidad, y en
la sociedad en general; como trabajadoras incansables en todos los terrenos;
todo ello sin menoscabo de su rol fundamental de ser madres, de ser el pilar
fundamental de la familia, luchando siempre por su consolidación en cualquier
circunstancia.
A
pesar de todas esas responsabilidades, aún tienen el tiempo y la voluntad de
erigirse en punta de lanza, si las circunstancias así lo requieren, en la
búsqueda del máximo bienestar para su familia, y con ello, el de su país.
No
puedo dejar de referirme al rol protagónico que han tenido las mujeres Venezolanas,
y en particular las que son madres, por su constante esfuerzo en luchar
denodadamente, sin pausa, sin descanso y sin tregua, en el común propósito de
lograr los cambios que, en particular nuestro país requiere; como igualmente
pasa en cualquier otro país del mundo en donde, por circunstancias similares,
se requiere su presencia activa y decidida a favor de la justicia y de la
libertad.
Sí,
hoy pienso en mi Madre y en su recuerdo permanente, pero al mismo tiempo, con
ella pienso en todas esas anónimas madres que han concentrado todo su esfuerzo
y empeño en motorizar las grandes transformaciones que se requieren, no solo en
mi país Venezuela, sino en cualquier lugar del mundo.
A
mi madre, mi recuerdo y mi amor imperecedero; a mi esposa, mi reconocimiento y
mi profunda gratitud por ser la madre abnegada, amorosa y dedicada, y que ha
sido un pilar fundamental en la educación de nuestras hijas; y por ser mi
compañera en esta aventura de la vida; a mis hijas que son madres, mi
reconocimiento también por asumir con amor y responsabilidad el rol que la vida
les ha asignado como esposas y madres.
Agosto
15, 2016
FPP
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