Wednesday, August 31, 2016

LA FRAGILIDAD DE LA VIDA


En fechas recientes hemos tenido que afrontar las tristes noticias del fallecimiento de un familiar, de un amigo, de un allegado, que en común han tenido la particularidad de ocurrir en forma repentina.

Esa sola circunstancia, amén del asombro y la sorpresa que causa han motivado que en momentos posteriores de reflexión, nos sumerjamos en un aspecto que todos conocemos, pero sobre el cual no nos gusta pensar, ni hablar de él, pero que está allí, y que debemos enfrentar, como lo es la fragilidad de la vida.

Solo en esas situaciones nos detenemos a pensar en cuan frágil es nuestro transito terrenal, y de cómo, a veces, le damos más importancia a cuestiones banales e intrascendentes, que lo único que hace es reducir el tiempo que bien podríamos dedicarle a disfrutar de todas esas otras cosas que la vida te ofrece, como son tu familia, tus hijos, tus nietos, en fin todas aquellas cosas que nos proporcionan paz, sosiego y tranquilidad espiritual.

Muchas personas dirán, pero que extravagante ponerse a escribir sobre lo inevitable, cuando lo mejor sería ni siquiera pensar en esa posibilidad. Yo creo que es un error no detenerse a plantearse precisamente eso, y reflexionar sobre la fragilidad de la vida.

Mientras más clara tengas esa realidad insoslayable, más te servirá de estímulo para enfrentar las vicisitudes diarias de la vida en una forma más racional, en el entendido de que el tiempo apremia, y que ese tiempo debe usarse en forma productiva, y en vivir la vida a plenitud, como es, con todo lo bueno o malo que tenga; pero ese don de Dios que es la vida es lo único que tenemos realmente nuestro, todo lo demás es añadido o secundario.

Esta reflexión, en modo alguno debe entenderse como una visión pesimista de nuestras propias circunstancias como personas; por el contrario entender esta realidad en su justa y exacta dimensión, resultará en un replanteamiento alrededor de aquellas cosas, que sin fundamento, hemos convertido en las prioridades de nuestras vidas.

Pocas veces nos detenemos a pensar o profundizar en las cosas que a diario vemos, experimentamos o vivimos, sin darnos cuenta que la más importante de todas esas cosas es precisamente el solo hecho de vivir. Vemos cada día que nos regala la vida como un simple día más, otro de tantos, y pocas veces nos pasa por la mente la idea de que, probablemente, ese día que vivimos pudiera ser el último y que quizás no haya mañana, y no tengamos la oportunidad de disfrutar otro día más.

Nuestro propósito no es otro que transmitir la conveniencia de apersonarnos de que enfrentar esa realidad, nos permitirá acercarnos más a la idea de que es muy importante vivir cada día como si fuera el ultimo. El ser humano en su arrogancia, más bien ignorancia, llega a creerse que es inmortal, pero ello no es así, por eso la importancia de tener presente, y estar preparados para todos los eventos o acontecimientos que puedan ocurrir en nuestras vidas.

Nos pasamos buena parte de nuestro tiempo pensando o cuestionándonos sobre la manera que hemos vivido hasta ahora, las decisiones que hemos tomado, las cosas que debería haber hecho y no hice, sin percatarnos de que todo eso es pasado, que lo único relevante es lo que nos depara el futuro, que es el hoy, y cuando mucho el mañana, si tenemos la dicha de ver la luz del sol al amanecer.

Más allá de la experiencia y pensamientos personales de cada quien, creo que cada persona tiene sus razones para vivir y para anhelar seguir viviendo, cada quien tiene sus intereses y sus sueños particulares, sus metas a corto y largo plazo, pero en fin, de lo que se trata es de estar conscientes de que la vida da sus giros inesperados y nunca sabemos cuál es nuestro tiempo restante; de allí que lo más importante sea hacer que cada día de nuestra vida valga la pena, comportarnos y actuar de manera tal  que no tengamos nada de qué avergonzarnos, que dejemos muestro grano de arena en el mundo que nos circunda, dejar alguna huella en la vida de alguna persona que nos rodea, amar intensamente a nuestra familia, a nuestros hijos , nuestros nietos, y recordar siempre a las personas que queremos, y hacerles saber lo mucho que los queremos, no albergar malos sentimientos en nuestro corazón y, en síntesis, trabajar duro cada día para ser cada vez más una mejor persona.

En el camino me tropecé con esta frase que resume un poco de lo que se trata todo.

“ Vive cada día como si fuera el último, ama, abraza, besa, ríe siempre que puedas, lucha por lo que creas justo, aprecia la belleza de todo lo que te rodea, míralo, tócalo, siéntelo, mañana puede ser tarde para hacerlo. Mientras sigas pisando la tierra impregna la vida de ideales justos, tiende una mano siempre que alguien lo necesite, no dejes que la vida pase por ti sin tú hacer nada.” 

Agosto 31, 2016


FPP

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