LAS PARADOJAS DE LA VIDA
Esta
reflexión viene muy a tono con los signos de los tiempos; en estos momentos de
incertidumbre, dudas, temores y grandes transformaciones, es cuando más se
manifiestan esas áreas con las que todos luchamos a lo largo de nuestras vidas.
aréas o aspectos que posiblemente nos conducirían a una vida más feliz si las
aceptáramos como vienen. Muchas veces nos pasamos el tiempo buscando una
solución a algo, y dejamos de lado el hecho de que probablemente la solución
sea simplemente aceptarlas.
Eso
es parte de las paradojas de la vida. Una Paradoja es una idea extraña u
opuesta a lo que la lógica, opinión personal o conocimiento consideraría
correcta. Se da, en ese sentido, una contradicción lógica o una situación que
infringe el sentido común.
En
diferentes momentos de nuestra vida hemos experimentado que el que lucha a
pesar de los inconvenientes y no se rinde es el que consigue lo que quiere;
ahora bien, el que siempre lo intenta con la misma estrategia, muy posiblemente
este condenado al fracaso. En otras palabras, y he allí la paradoja, perseverar
es la clave para el éxito, pero al propio tiempo nos puede llevar al fracaso.
Es
redobladamente complejo determinar cuándo es el momento de rendirse, y cuándo
es el momento de continuar intentándolo, a pesar de que algo no funcione. Con
la imperfección propia de los seres
humanos, si lo consideramos correcto, lo seguiremos repitiendo aunque no
funcione; toda vez que nuestro conocimiento nos dice lo que tenemos que hacer,
aunque los resultados sean contradictorios.
En
todo caso, es sumamente difícil saber cuándo rendirse, o cuando seguir luchando
a pesar de las circunstancias adversas; este es uno de los misterios de la
vida, perseverar o innovar. Quizás lo ideal sea una combinación de ambas.
Otra
importante paradoja que podemos reseñar es aquella que dice, que cuanto menos
tenemos más ricos somos. Cuanto más buscamos la tranquilidad y el confort de
las posesiones materiales, menos las buscamos en nuestro interior, y nos
convertimos en dependientes de ellas. El rico de verdad es el que posee una
riqueza que nadie le puede quitar, y esa es la riqueza que está dentro de
nosotros mismos, como sería el amor, la sabiduría, el conocimiento, el respeto,
la humildad, la solidaridad, y tantas otras riquezas morales y espirituales,
que son ilimitadas, más difíciles de conseguir pero, al fin y al cabo, las que
generan el mayor grado de satisfacción y felicidad.
El
problema mayor radica en que cuando no se tiene esa riqueza interior, se
produce la inseguridad, y, en consecuencia, esta inseguridad se suele suplir
con el aseguramiento de bienes materiales que nos hacen sentir aparentemente
felices y plenos. De allí proviene la famosa frase: “Era tan pobre, tan pobre,
pero tan pobre, que lo único que tenía era dinero”.
En
fin, ante la infinidad de paradojas que nos ofrece la vida; lo importante es
tener la capacidad de internalizarlas y de actuar en consecuencia. De lo que se
trata es de valorar el tiempo que tenemos, y a partir de allí desarrollar
nuestro propio potencial, pues esa será la persona que mejor apreciará lo que
tiene, y más provecho sacara al tiempo que se le ha dado.
Para
concluir quisiera referirme al estupendo ensayo del Dr. Bob Moorehead “La
Paradoja de Nuestro Tiempo”, publicado en 1995, el cual nos deja reflexiones
como la siguiente:
“Hemos
aumentado nuestra fortuna, pero reducido nuestros valores.
Hablamos
mucho, amamos poco y mentimos frecuentemente.
Hemos
aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir la vida.
Hemos
agregado años a la vida, pero no vida a los años.
Hemos
ido a la luna y regresado, pero se nos hace difícil cruzar la calle y conocer
nuestro vecino.
Hemos
conquistado el espacio exterior, pero no el espacio interior.
Escribimos
más, pero aprendemos menos.
Hemos
aprendido a correr, pero no a esperar.
Tenemos
más armas, pero menos paz.
Más
fiestas, pero menos alegrías.
Más
adquisiciones, pero menos amigos.
Más
esfuerzo y menos éxito.
Construimos
más computadoras para tener más información que nunca, pero tenemos menos
comunicación”.
Dios
quiera que estas reflexiones nos ayuden a reformularnos nuestra visión sobre la
vida y sus circunstancias, para finalmente entender como bien también lo dice
el Dr Moorehead, “La vida es una sucesión de momentos para disfrutar, no es
solo para sobrevivir.”
Agosto
18, 2016
FPP
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